Para reflexionar°
En el día de hoy quiero compartirles un artículo escrito por una docente que nos pone a reflexionar sobre lo que está pasando con la educación en nuestros días.
¿De quién es la culpa?
Por Madeline Mejía. 9/02/2015
La lectura es una actividad recreativa y proactiva que te permite viajar sin moverte y soñar despierto, la misma ofrece un sin límites de posibilidades de crecimientos. La lectura es el placer al que la mayoría puede acceder, pero pocos se permiten disfrutar de esta actividad; en República Dominica se percibe un alto porcentaje de los ciudadanos que muestra apatía ante la idea de desarrollar un hábito de lectura.
Por qué sucede esto en los hijos de padres responsables, padres que se sacrifican con jornadas de trabajo extendidas debido a que anhelan un mejor estilo de vida y que su descendencia tenga las posibilidades que ellos no tuvieron, no obstante tal sacrificio no sirve de mucho cuando estos padres no logran sacar el tiempo para preguntar a sus hijos qué tal estuvo su día, salir a comerse un helado, revisar las tareas o leerles un cuento antes de dormir; y es por esos pequeños detalles de que el deseo de que sus vástagos toquen el cielo con las manos se ve opacado por la falta de una caricia a la vida de quien supuestamente los hace vivir.
No existe tal “seguimiento” a los hijos cuando no te involucras y si nunca te molestaste en escuchar a tu hijo(a) leer en voz alta para corregir sus faltas, tampoco te molestará que al crecer no sea un ciudadano crítico, con un significado claro de lo que es la ética y la moral que le permita ser productivo para la sociedad.
Quizás sean culpables los padres denominados “irresponsables” porque descargan su frustración en su prole repitiendo el mismo patrón de sus padres e incapaces de romper el círculo vicioso que está plagado de violencia. Son esos mismos los que no pueden comprar zapatos escolares o libros porque se les dificulta embriagarse los fines de semanas; además viven recordándole a sus hijos que a ellos nunca le compraron juguetes, ni les celebraron cumpleaños, que solo llegaron tal vez a segundo grado de la primaria y lograron “superarse” por ende sus hijos pueden sobrevivir como lo hicieron ellos.
Tal vez la sociedad sea un poco culpable porque bombardea nuestros jóvenes con propagandas engrosadas de sexo y violencia incitando a la población a ser promiscuos, abusivos… y todo por el consumismo, el problema es que el dinero no es lo único que se consume; también se consumen los valores, la estabilidad familiar ¿es esto solo culpa de los comerciantes? ¡Por supuesto que no! También es culpa de los consumidores que han hecho que los productos promovidos bajo la temática mencionada vayan en aumento. Pero qué sucede con la otra parte de la población que en su interior desaprueba esa estrategia de venta, “lo han aceptado como bueno y valido”, es muy probable que su primer pensamiento haya sido ¿qué podría hacer yo? Se han preguntado porque por cada joven que quiere leer un libro cien prefieren ver una película.
Posiblemente el sistema educativo tenga parte de la responsabilidad, pues han implementado nuevas normas para brindar una educación de calidad, pero el resultado no es el esperado. Es el caso de la consigna que es un secreto a voces porque no está sustentado por ningún documento y si existe lo desconozco, que a ningún estudiante se le debe plasmar en las calificaciones durante el primer mes de clases menos de 70 puntos para el nivel secundario, aunque no haya acumulado una puntuación cercana a esta. Una de las bases de este planteamiento “puramente oral” es que se debe tomar en cuenta que el alumno viene de unas vacaciones y su mente no está totalmente adaptada al proceso educativo, que lo prudente es esperar a que esos jóvenes tomen el ritmo de las clases para que el proceso de enseñanza-aprendizaje sea efectivo. Pero que sucede con los estudiantes que obtuvieron un 90 o un 100 ¿acaso no estaban de vacaciones? Se han preguntado que piensan los que no se esfuerzan porque saben que obtendrán un 70 o qué efecto causa esto en los que sí se esfuerzan. Debemos analizar si cierto paternalismo en vez de ayudar hace daño.
El sistema educativo estimula a los maestros a buscar nuevas estrategias para los alumnos rezagados, que no avanzan, etc. Luego de darles 3 y hasta 5 oportunidades, reuniones con los padres o tutores, maestros y psicólogos para que el alumno sea promovido. No estoy diciendo que no se debe luchar por y para ellos, se deben agotar los procesos, pero no olvidemos que la escuela no es para todo el mundo.
Se han olvidado de que los psicólogos son los expertos en cuanto al comportamiento humano se refiere y ellos promueven que no hay estrategia que valga si el afectado no está dispuesto a colaborar. El sistema educativo ha implementado tantas normas para proteger al estudiantado que los han dejado desprotegidos ante sí mismos.
Los imputados o la pieza clave que completa este rompecabezas son los profesores, muchos que se inclinan por esta profesión porque piensan que es una fuente de ingresos segura y aunque no sea su vocación tienen que comer. Pero como a estos últimos lo único que los motiva es la remuneración económica, se convierten en mutiladores de sueños y esos alumnos talentosos capaces de crear la revolución del conocimiento estilando la creatividad y dedicación por sus poros son aplastados por el que se “supone” debe ser un espejo para ellos, nublando su visión del futuro y marchitando sus ideas, aspiraciones o metas; profesores que solo plasman contenido y hacen del proceso de enseñanza-aprendizaje una agonía en vez de un viaje placentero por la vida.
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